Los niños al nacer presentan retraso motriz debido al aumento exagerado de la movilidad de las articulaciones y a la disminución del tono muscular. Por eso es importante que reciban un programa adecuado de estimulación temprana.
Pueden presentar problemas respiratorios e infecciones de oído recurrentes. Se aconseja un control riguroso con un otorrinolaringólogo.
No se debe sentar al niño antes de los 9 meses, ya que al no estar bien desarrollada la musculatura del tronco se puede favorecer la aparición de una cifosistoracolumbar (curvatura en la zona de la espalda).
Debe realizarse un control neurológico desde el nacimiento, para descartar una hidrocefalia (acumulación de líquido en la cabeza) produciéndose una compresión de la médula espinal que provocaría una parálisis de las extremidades y en la edad adulta estrechamiento del canal medular.
Se aconseja una evaluación ortopédica desde que el niño comience a andar, para el control de la espalda y curvatura de las piernas (genu varo y valgo).
Las alteraciones psicológicas aparecen debido a la percepción de su aspecto diferente. Estimule las cualidades del niño y evite la sobreprotección.