¿Para
finalizar la entrevista, algún comentario?
Si,
quiero hacer hincapié en la importancia de informar
al paciente o a los familiares de las siguientes eventualidades:
1.- Duración: generalmente, la duración del
tratamiento es de un mes por cada centímetro de alargamiento
de la extremidad. Este periodo abarca desde el inicio del
tratamiento hasta el momento en que el paciente puede realizar
la carga total de la extremidad tras la retirada del fijador
externo.
2.- Dolor: durante la fase de alargamiento puede producirse
dolor debido a la progresión de los clavos a través
de las partes blandas y/o a la distensión muscular.
Aunque habitualmente pasajera, la limitación de la
movilidad de las articulaciones vecinas es, en algunos casos,
permanente. A veces puede ser necesario colocar ortesis
profilácticas de la contractura articular. Durante
la fase de distracción y fundamentalmente durante
la fase de consolidación, el paciente debe realizar
cada día los ejercicios de rehabilitación.
3.- Infección: es frecuente que se produzcan infecciones
superficiales en la interfase clavo-piel. Las infecciones
profundas, aunque posibles, son poco frecuentes. En estos
casos es necesario intervenir al paciente.
4.- Lesión peroperatoria: de las estructuras neurovasculares,
que puede exigir realizar actuaciones quirúrgicas
como la evacuación de hematomas, la revisión
de la herida quirúrgica o la práctica de neurolisis.
5.- Riesgo de fractura: especialmente en el fémur,
tras la retirada del fijador externo.
6.- Operaciones secundarias: puede ser necesario tener que
realzar cirugías secundarias tales como elongaciones
tendinosas, aporte de injerto, osteosíntesis, correcciones
angulares, etc.
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