4.- Osteoporosis: la débil fijación ósea
de los clavos no permite obtener la necesaria estabilidad
del sistema.
5.- Procesos inflamatorios latentes: contraindican cualquier
elongación.
6.- Alteraciones de articulaciones vecinas: debido al riesgo
de que se produzca una luxación. Por ello ante una
situación de este tipo debemos estabilizar previamente
la articulación, bien mediante cirugía previa
o estabilizando la articulación durante el
proceso de elongación.
¿En qué se basa?
Para
que una elongación se realice en las mejores condiciones
debemos respetar los siguientes principios:
1.- Correcta indicación: es muy importante llegar
a un diagnóstico correcto antes de practicar una
elongación.
2.- Fijación monolateral: preferimos los fijadores
monolaterales pues son más fáciles de manejar,
evitan la transfixión y son mejor tolerados por los
pacientes.
3.- Mínimo traumatismo quirúrgico: del tejido
óseo y de las partes blandas y por tanto respetando
la integridad de los tejidos osteogénicos.
4.- Velocidad de crecimiento: debe ser adecuada a cada caso,
pero en general no debe sobrepasar 1 mm/día.
5.- Máxima funcionalidad: la conservación
de la función durante todo el tratamiento atenúa
las rigideces articulares. Por ello es fundamental la rehabilitación
y la carga durante el periodo de distracción y de
consolidación.
¿Cuál son los
objetivos?
Tres
son los objetivos que nos planteamos antes de realizar una
elongación:
1.- Información al paciente y a la familia.
2.- Apoyo psicológico: antes, durante y después
del alargamiento, no sólo por parte del cirujano
y el psicólogo sino también por los padres
y familiares. La actitud de los padres, cuando es positiva,
estimulante, realista y equilibrada, refuerza la confianza
del niño en sí mismo.
3.- Tratamiento quirúrgico: el objetivo de la Cirugía
Ortopédica es proporcionar armonía en la longitud
del tronco y las extremidades y prevenir y tratar las posibles
complicaciones. leer más
volver atras
|