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Alargamiento óseo. “Una nueva experiencia“
Por Elizabeth de Gouveia H.
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Esta
operación requiere de una preparación psicológica
antes y después de la misma. Pueden surgir algunas complicaciones:
desde el trayecto de los clavos a los huesos, en las articulaciones,
en las estructuras nerviovasculares, e incluso este proceso puede
afectar el estado mental de la persona que se opere.
Yo me sometí a ella debido a que tenía una diferencia
entre una pierna y la otra de dos cm y medio, pero también
lo hice porque la sociedad observa mucho el físico en vez
de ver los conocimientos y cualidades.
Considero que se debería preparar al paciente de una forma
más general; recuerdo que los primeros días sólo
quería que me volvieran a operar para sacarme los clavos
del dolor que tenía, pero después fui soportando
la situación.
He sido operada cuatro veces: la primera fue cuando me pusieron
los aparatos; a la semana siguiente, se me fracturó el
hueso a nivel de uno de los clavos; a los tres meses tuve una
complicación, se me torció el pie y me tuvieron
que colocar un yeso, a los ocho meses me enderezaron el pie y
me dieron una lazada en el tendón de Aquiles.
Yo aconsejaría a la persona que se fuera a operar que pidiera
un tratamiento especial con un psicólogo para el momento
de la intervención y para después de ella. También,
quisiera decir que esta operación no se debe tomar a broma
y operarse porque les da la gana, ya que es muy dolorosa y complicada.
Elizabeth joven de 17 años, fue operada de las tibias |